mayo 03, 2009

VII - Las hormigas

Ellas conocen Sevilla
palmo a palmo, ellas
se esconden o revientan.

Ellas, desfilan
ante las pisadas de un
transeúnte nuevo,
quien viene a conocer
o la Giralda o los Cien Montaditos.

-Que sudorosa laboriosidad
cruzar la calle a las tres,-
de un tarde típicamente veraniega,
como si el viento fuera el juego,
de unos negados dioses.

¿Habrán sobrevivido?
¿Qué afamado siglo esconde su historia?
¿Que muralla, torre, jardín o aljibe cuenta sus anécdotas?

Por qué hay tantas en el Nervión
de tu boca
que la surcan e infectan
cualquier primitivo instinto,
se desvanece.


No quiero negarme al tacto,
a la suave irritación,
al encuentro con lo desconocido,
(al meollo que elucubran,
los amantes inexpertos.)


¿Por qué negarme a la acción?
a la cosecha de figuras,
innecesarias al amor,
que no te escondo
y que no me correspondes.


abril 03, 2009

VI

Los días se han sucedido normalmente,
con sol,
a veces con lluvia,
con viento y atardeceres
muertos.

El hombre y las palabras
las mujeres y los silencios.

Los decorosos días se aglutinan
pero no están en stock,
el verde fluorescente despierta
las calles que veo por mi ventana.

Capaz de seguir
por vivir adrede,
por volverme a bañar
en ese mar de la mortalidad.

Ese mar fue el de ayer.

El nebuloso sol,
calla cansado de que le pregunten.
Hoy es gris, es asfalto, es muro.

La patología y el hombre,
la mujer y lo psico-somático.

Cada peatón guarda un secreto, (sólo uno)
esquiva la vista,
guarda silencio,
mira la ventana,
habla al celular.
Cada peatón toca el timbre y baja
y se pierde en las calles cansadas.

Las jornadas de un obrero son infinitas,
con sus días y sus noches,
con sus soles y el aliento
que el viento mece,
con los argumentos y las cenas.

Los días son las jornadas del obrero.

El verde ya no es gris,
es gris con verde.

enero 21, 2009

V

Un silbido lúgubre llama
a quien lo quiera escuchar,
el silencio de la tarde es
devastador.

El sol calienta los
tejados rojos de
esta ciudad, que, en silencio
niega la inacabable rutina.

La misma ciudad se presta
para la fabula prescripta.

En el afán de sobrevivir
abro la puerta a la imaginación. ()

Sobre una ladera duerme
el transeúnte y la muerte,
que ni caso hace al sol.

Recorrer la ciudad es
una causa perdida,
que ejecutas en silencio
por no despertar a los fantasmas,
que, también, vienen durmiendo hace
siglos, atrás de la piedra árabe,
de la piedra mora, de la piedra occidental.

El despertar de uno de ellos
provocaría el caos.

Con solo diez minutos que
te conduzcas, ya sea al norte,
ya sea al sur de la ciudad;
encontraras el verde de las laderas,
inmaculadamente ordenadas.

Veras los muros de los edificios
surcar a lo lejos, ya;
y lo que era ciudad, solo eso,
sera magnificencia.

Tus pensamientos tomaron otro rumbo,
viendo con agrado aquello
que ya no puedes describir.

(La mente se rompe en mil pedazos).
(No era imaginación).

diciembre 22, 2008

IV

Mi estilo es malo,
nunca se lo que quiero decir,
adolezco.
Y la vida me pasa por encima
y se ríe
y me moja
y me hace el amor.

Miro esta inagotable ciudad
y la comparo
y la maldigo
y la maltrato.

Y la anáfora sería interminable.

Me falta hábito.
Me levanto a la mañana y
quiero encontrar mi musa
en el baño
en el café
en la cama
en la ruta.

Haciéndose el mediodía
vuelvo a donde comencé
en la ruta
en la cama
en el baño.

Corro, sin que nadie me corra,
no se... hacia "allá".
Mi estilo es malo, hasta para correr.
La ciudad traga al más boludo
y hoy le cambia el género a la palabra.

Y la noche yace nuevamente
y me anuncia el presagio
el enigma (y me volví a trabar)
el porque de haber corrido
todo este tramo.

Mi estilo es malo
y...
no lo quiero cambiar.

Quiero que algo quede igual,
tal cual estaba allí,
quiero que quede acá.

diciembre 10, 2008

III

No hay necesidad de leer-
lo. ¿Acaso descubriste algo nuevo?

Un regimiento de luciérnagas
atacan mi inconsciente,
y vituperan mis sentimientos.

Las bibliotecas están cerradas,
es sábado... dice una voz adormecida por el hábito.

Quince días son suficientes para que el hombre haga uso de su estupidez,
hambrienta por el hábito.
Un cuerpo más por mutilar.

No hay necesidad de leer,
el papel hoy es nada.
Si se produce, es un
favor que nos hacen a cinco
centavo de dolar,
perdón... de euro.

Y les debemos todo,
el estilo,
la moda,
la forma,
el contenido,
el sentir,
el pensar.

No hay necesidad de leer-
lo. Todo fue escrito ya.
Intento reelaborar.