abril 03, 2009

VI

Los días se han sucedido normalmente,
con sol,
a veces con lluvia,
con viento y atardeceres
muertos.

El hombre y las palabras
las mujeres y los silencios.

Los decorosos días se aglutinan
pero no están en stock,
el verde fluorescente despierta
las calles que veo por mi ventana.

Capaz de seguir
por vivir adrede,
por volverme a bañar
en ese mar de la mortalidad.

Ese mar fue el de ayer.

El nebuloso sol,
calla cansado de que le pregunten.
Hoy es gris, es asfalto, es muro.

La patología y el hombre,
la mujer y lo psico-somático.

Cada peatón guarda un secreto, (sólo uno)
esquiva la vista,
guarda silencio,
mira la ventana,
habla al celular.
Cada peatón toca el timbre y baja
y se pierde en las calles cansadas.

Las jornadas de un obrero son infinitas,
con sus días y sus noches,
con sus soles y el aliento
que el viento mece,
con los argumentos y las cenas.

Los días son las jornadas del obrero.

El verde ya no es gris,
es gris con verde.

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