Ellas conocen Sevilla
palmo a palmo, ellas
se esconden o revientan.
Ellas, desfilan
ante las pisadas de un
transeúnte nuevo,
quien viene a conocer
o la Giralda o los Cien Montaditos.
-Que sudorosa laboriosidad
cruzar la calle a las tres,-
de un tarde típicamente veraniega,
como si el viento fuera el juego,
de unos negados dioses.
¿Habrán sobrevivido?
¿Qué afamado siglo esconde su historia?
¿Que muralla, torre, jardín o aljibe cuenta sus anécdotas?
Por qué hay tantas en el Nervión
de tu boca
que la surcan e infectan
cualquier primitivo instinto,
se desvanece.
No quiero negarme al tacto,
a la suave irritación,
al encuentro con lo desconocido,
(al meollo que elucubran,
los amantes inexpertos.)
¿Por qué negarme a la acción?
a la cosecha de figuras,
innecesarias al amor,
que no te escondo
y que no me correspondes.
mayo 03, 2009
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