diciembre 22, 2008

IV

Mi estilo es malo,
nunca se lo que quiero decir,
adolezco.
Y la vida me pasa por encima
y se ríe
y me moja
y me hace el amor.

Miro esta inagotable ciudad
y la comparo
y la maldigo
y la maltrato.

Y la anáfora sería interminable.

Me falta hábito.
Me levanto a la mañana y
quiero encontrar mi musa
en el baño
en el café
en la cama
en la ruta.

Haciéndose el mediodía
vuelvo a donde comencé
en la ruta
en la cama
en el baño.

Corro, sin que nadie me corra,
no se... hacia "allá".
Mi estilo es malo, hasta para correr.
La ciudad traga al más boludo
y hoy le cambia el género a la palabra.

Y la noche yace nuevamente
y me anuncia el presagio
el enigma (y me volví a trabar)
el porque de haber corrido
todo este tramo.

Mi estilo es malo
y...
no lo quiero cambiar.

Quiero que algo quede igual,
tal cual estaba allí,
quiero que quede acá.

2 comentarios:

adrián dijo...

Tu poema me sumergió a un lugar sombrío, gris, interesante...

Anónimo dijo...

¿Cómo hiciste para sumergirte allí?